Otoño sin fin: la Ruta del Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

Ruta Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

Otoño sin fin: la Ruta del Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

FICHA TÉCNICA

Recorrido: Mirador Fuente del Lobo – Cedro Centenario – Mirador Fuente del Lobo
Identificación: Ruta del Cedro Centenario por los Miradores de Béjar
Distancia: 7,66 kilómetros
Circular: SI 
Dificultad: Fácil
Tiempo total: 3 horas
Tiempo en movimiento: 2 horas y media
Cota máxima: 1.113 metros
Cota mínima: 909 metros
Desnivel máximo: 200 metros
Recomendable con niños: SI
Recomendable para inexpertos: SI
Mejor época: Primavera, Verano y Otoño 

Siempre otoño. Ese es mi sueño utópico. Adoro esta estación del año en concreto y me gustaría que se prolongase eternamente, que no acabara nunca. ¡Por favor, siempre otoño!

Anhelo caminar sobre hojas caducas toda mi vida y disfrutar de la policromía sin igual, de los colores imposibles de una naturaleza casi en letargo.

Ruta Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

Ruta Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

Por eso esta Ruta del Cedro Centenario por los Miradores de Béjar me cautivó el alma. Aunque la realizamos ya en temporada de invierno, nos regaló su estampa más otoñal, sus tonos ocres y grises más profundos.

La senda parte de un área recreativa con merendero, en la parte alta de Béjar, en la zona de El Castañar. Un rincón que nos recibió cubierto de una verdadera alfombra marrón para mimar nuestros pies.

Después el sendero serpentea entre varias fuentes, a cada cual más espectacular y hermosa. Desde la Fuente del Lobo nos dirigimos hasta la Fuente de la Francesa y un poco más allá, entre álamos negros, disfrutamos con la Fuente del León.

Más tarde admiramos la imagen de la Virgen Nuestra Señora del Castañar, patrona de Béjar, perfectamente escoltada por pinos, robles y un frondoso bosque de castaños.

Ruta Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

Ruta Cedro Centenario por los Miradores de Béjar

Y después, como en el circo, llega el más difícil todavía: un increíble espécimen de cedro libanés de 20 metros de altura. Con su tronco de más de 9 metros de anchura, rodearlo con los brazos en su totalidad requiere grupos de caminantes numerosos. El Cedro de la Francesa es un espectáculo en sí mismo.

Tras media hora larga de sesión fotográfica, retomamos el camino dirección al Mirador de los Galindos. La naturaleza ha querido burlarse de su nombre y ahora desde su cima no se divisa nada. Un poco después el Mirador de Navarejos sí os compensará con una bella panorámica aérea de Béjar.

Cerramos el paseo, que se nos antoja breve, con el descenso hasta el punto de partida, el Área Recreativa la Fuente del Lobo.

Antes de finalizar la excursión ya estábamos planificando la próxima. Varios de mis compañeros prefieren la media y alta montaña. A mí que me den más de estas, por favor. ¡Me pierden los bosques en otoño!

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