Contrabandistas de emociones: entre Mieza y los miradores de Las Arribes del Duero

Ruta Los Miradores en Mieza

Contrabandistas de emociones: entre Mieza y los miradores de Las Arribes del Duero

FICHA TÉCNICA

Recorrido: Mieza – Miradores Peña del Águila, Colagón del Tío Paco y La Code – Mieza
Identificación: Miradores de Las Arribes en Mieza
Distancia: 12,4 kilómetros
Circular: SI
Dificultad: Moderada (por la pendiente y el estado del sendero)
Tiempo total: 6 horas y media
Tiempo en movimiento: 4 horas y media
Cota máxima: 694 metros
Cota mínima: 335 metros
Desnivel máximo: 490 metros
Recomendable con niños: NO
Recomendable para inexpertos: NO
Mejor época: Primavera, Otoño e Invierno

Contrabandistas de emociones; estraperlistas de sentimientos. Hemos recorrido las mismas trochas por donde transitaban en los años 40 los traficantes de comida. ¡Pura supervivencia! Ellos intentaban ganarse la vida. Nosotros intentamos exprimirla al máximo.

En plena posguerra Las Arribes del Duero fue la despensa de España. Por este paraje agreste, complicado de controlar para la Guardia Civil y los carabineros, entraban todo tipo de productos de primera necesidad: aceite, café, bacalao, tabaco…

Ruta de los Miradores de las Arribes en Mieza

Ruta de los Miradores de las Arribes en Mieza.

El estraperlo de productos le salvó la vida a muchos ciudadanos. Unos granos de café eran todo un lujo en un país con cartillas de racionamiento durante los años 1940 y 1941.

A la luz de la luna, los contrabandistas procedentes de Portugal vadeaban con sogas el río Duero, cargando su preciada mercancía. Después trepaban las escarpadas laderas del lado español para vender o entregar su valioso tesoro. Algunos lo hacían a título individual. La mayoría trabajaban para el famoso Tío Nano de Vilvestre, el gran empresario del contrabando. Un tipo de apenas 1.58 metros de estatura pero con las ideas muy claras.

Volvamos al presente. María, Concha y Fran, los últimos en incorporarse a esta gran familia senderista, se han estrenado a lo grande con esta excursión. Es, sin lugar a dudas, la más exigente de todas las que hemos realizado hasta ahora. Pero, como bien dice Alberto Monasterio, “sólo se disfruta si se sufre”.

La Ruta de los Miradores de Las Arribes del Duero arranca en la Plaza del Humilladero de Mieza, siguiendo las indicaciones de sendero GR 14. Hay que estar muy atento al mapa, porque entre las fincas salen diferentes ramales de caminos. El primero de ellos a la derecha os conducirá hasta un hermoso merendero, prólogo de la impresionante Peña Mirador del Águila.

Sobran las palabras. Mejor el silencio para acompañar las vistas desde este balcón a las Arribes. Es una gran pantalla cinematográfica. Y los actores son los buitres negros, las águilas, los alimoches, los buitres leonados. Y, por supuesto, como galán de la peli, el siempre petulante Duero.

Ruta Los Miradores de Las Arribes en Mieza

Ruta Los Miradores de Las Arribes en Mieza.

Después el sendero se pierde en la vegetación, descendiendo casi hasta el cauce del río. Esta parte del recorrido es pura aventura, entre zarzales y sorteando musgo y líquenes sobre piedras resbaladizas. Hay que ir muy atentos.

A lo lejos, desde el risco más alto, en su posadero matinal, un buitre nos contempla. Estará hambriento seguro. No queda carroña para él. Desde la nueva ley de ganadería, todos los cadáveres de ganado se incineran. Los seres humanos le hemos acorralado. Por eso él tiene que atacar a animales vivos con alguna tara: ovejas enfermas o crías. ¡Pura supervivencia!

La parte más dura de la excursión son 500 metros de desnivel positivo. Hay que volver a lo alto del cañón a través  de una empinada pendiente en zigzag que saca a relucir nuestras caras de sufrimiento.

Arriba nos esperan los “fuegos artificiales” del día: los miradores del Colagón del Tío Paco y de La Code. No los podemos describir. Es imposible. En nuestra galería de fotos tenéis todas las imágenes. También os espera la Virgen de La Code en una pequeña cueva.

El punto y final de la ruta es Mieza, una localidad de apenas 200 vecinos. Los miezucos tienen fama de ser gente muy noble. Eso sí, en el bar del pueblo no tienen ni pinchos ni croquetas en horas vespertinas. No podemos quedarnos con ese mal sabor de boca. Tendremos que volver muy pronto para ver si podemos subsanar ese ínfimo detalle. ¡Pura supervivencia!

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