Ruta circular: Cabeza de Béjar – Santibáñez de Béjar – Cabeza de Béjar

Ruta circular: Cabeza de Béjar – Santibáñez de Béjar – Cabeza de Béjar

FICHA TÉCNICA

Recorrido: Cabeza de Béjar – Santibáñez de Béjar
Identificación: Cabeza de Béjar – Santibáñez de Béjar
Distancia: 16,71 kilómetros
Circular: SI
Dificultad: Moderada (el sendero no está bien marcado)
Tiempo total: 7 horas y 9 minutos
Tiempo en movimiento: 5 horas
Cota máxima: 1.254 metros
Cota mínima: 934 metros
Desnivel máximo: 315 metros
Recomendable con niños: NO
Recomendable para inexpertos: NO
Mejor época: Primavera, Otoño e Invierno

Salir y volver al mismo lugar: 10 personas, 6 amigos de cuatro patas, unos 16 km por delante y una dificultad moderada, en lo que a esfuerzo físico se refiere. El tiempo acompaña para el disfrute de los paisajes de la sierra bejarana y tras las presentaciones, y olisqueos iniciales, la jornada se dibuja cordial y fluida.

Rió Valvanera

Rió Valvanera

Al emprender un camino, podemos tener más o menos claro la ruta a seguir, el destino, como es nuestro caso, pero nunca tendremos la certeza de lo que vamos a encontrar. Cada uno parte con su mochila, sus pertenencias, su agua, su sustento, sus pensamientos, y su curiosidad, pero qué llevaremos de vuelta al final de la jornada, es algo que no alcanzamos siquiera a imaginar.

Nos adentramos en el monte con la tranquilidad y seguridad de sabernos parte de una manada, esa entidad tan antigua como la humanidad misma que nos ha permitido sobrevivir hasta hoy. Si nos desviamos, alguien corregirá la ruta, si nos caemos, alguien nos ayudará a levantarnos, si las fuerzas menguaran, alguien nos animará… ¡Qué lejos podemos llegar cuando andamos unidos, cuando nos sentimos parte de algo!

Iglesia de Santibañez de Bejar

Iglesia de Santibañez de Bejar

A las 9.00 am, partía con un grupo de personas apenas conocidas en su mayoría y cuyos rostros me costaba asociar al nombre correcto, 5 horas más tarde, cada rostro no solo estaba asociado al nombre correcto, al amigo de cuatro patas correcto, a la familia correcta, sino que cada uno tenía una historia, un lugar, un puesto en la memoria, Fiona incluida.

Dejaban de ser desconocidos para convertirse cada uno, tanto los de dos como los de cuatro patas, en parte de mi historia vital, en un recuerdo imborrable que seguro con el paso del tiempo y los kilómetros compartidos crecerá y me hará más humano, no tengo dudas, pero sobre todo más feliz.

Y es que la felicidad, queridos Gael, Iris, Chema, Verónica, Gaara, Concha, Niro, Alba, Duna, Manu, Edu, Cocker, David y Primavera, es de las pocas cosas que cuánto más compartimos, más nos abundará.

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