Cueva de la Mora desde Navarredonda de la Rinconada

Sierra Quilamas desde La Cueva de la Mora

Cueva de la Mora desde Navarredonda de la Rinconada

                                 FICHA TÉCNICA

Recorrido: Navarredonda de la Rinconada – Cueva de la Mora
Distancia: 13,58 kilómetros
Circular: SI
Dificultad: Moderada. 2 km de inclinación pronunciada por un pedregal.
Tiempo total: 4 horas 24 minutos
Tiempo en movimiento: 2 horas 50 minutos
Cota máxima: 1470 metros
Cota mínima: 1023 metros
Desnivel acumulado: 630 metros
Recomendable con niños: No
Recomendable para inexpertos: No
Mejor época: Invierno

Desde Navarredonda la cumbre más visitada suele ser el Pico Cervero, supongo que es por estar adaptado para domingueros. Pero también se encuentran otras estupendas cumbres de la Sierra de Quilamas como Pico Chico, Pico Cuchillo o Pico de la Cueva. Esta vez la ruta ha trascurrido por la Peña Venero y la Peña de la Bolanca donde se esconde la Cueva de la Mora y su leyenda.

La Leyenda de la Reina Quilama

Reina Quilama

La llamada Reina Quilama era la mujer de la que se enamoró el Rey Don Rodrigo. Entre los musulmanes era conocida como la Caba, que significa prostituta. Esta leyenda se sitúa en la decadencia del imperio romano a principios del siglo V. Tras varios sucesos, los visigodos acabaron imponiendo sus leyes e impidiendo que Rodrigo pudiera ocupar el título de rey. Finalmente, Rodrigo fue coronado rey en el año 710.

Don Rodrigo

El rey Don Rodrigo se había enamorado de la hija del Conde Julián llamada Florinda (La Reina Quilama) y había huido con ella. El Conde Julián, intentando recuperar a su hija, condujo a los musulmanes a la expansión hasta la batalla de Guadalete, donde se supone que murió el Rey Rodrigo. Sin embargo hay datos que confirman la huida de éste hacia el norte, recogiendo el famoso Tesoro de los Visigodos y escondiéndose en la Sierra de Quilamas, en la actual comarca de la Sierra de Francia.

Reina Quilama

“Y no falta quien entre las viñas ha escarbado buscando el tesoro de Quilama…” Foto de SalamancaEntresierras.com

Don Rodrigo se refugió en el castillo en Valero con su amada y con el tesoro visigótico y mandó construir unos pasadizos subterráneos con diversas salidas a lo largo de toda la sierra por si debían huir en caso de ataque.

Don Rodrigo

“Don Rodrigo en la batalla de Guadalete”. Bernardo Blanco. 1871

Desenlace de la historio e inicio de la leyenda

Al final Rodrigo tuvo que huir a Portugal y ocultó en una cueva de la zona a su amada con el Tesoro. Él nunca pudo regresar y ella moriría esperándole.

Leyendas

La leyenda puede llevar a la confusión con la número 16 de Bécquer, pero esta se ubica en el Río Alhama (La Rioja) y nada tiene que ver.

La historia que cuentan de la cueva de Quilamas, como todas las leyendas, se basa en hechos y personajes reales. Alejandro Lucas Alonso en su libro “El rey don Rodrigo y la Cava en la sierra de Francia” hace comentarios sobre las exploraciones a la cueva.

La leyenda de la cueva cuenta que hay enterradas dos palomas de oro procedentes del tesoro de Don Rodrigo y que su mora amada las custodia. Dicen que en las noches claras cercanas a San Juan se oyen ruidos y lamentos procedentes del fondo de la cueva, la princesa mora llora por su amado.

A día de hoy se desconoce hasta dónde llegan los pasadizos de la Cueva de la Mora y cuál fue el objetivo de construir una gruta en una roca tan dura como el cuarzo. Probablemente fuera el respiradero de una mina o un refugio, o quizá Don Rodrigo planeo bien su escapada. Quién sabe.

Nadie sabe nada

Comentando la excursión con el tabernero de Navarredonda y sus parroquianos, desconocían las leyendas que se contaban sobre la cueva. Eran pocos, no se puede generalizar pero quizá la leyenda pertenece más a los de fuera, sobretodo a los de capital de provincia 😉

Lo que sí que me pudieron decir fue una descripción del interior por sus aventuras en años mozos: “La entrada tiene una sima vertical de unos 7 metros y al menos habían 3 galerías en distintas direcciones, una de ellas muy grande.”

Cueva de la Mora - Balma
Entrada de la Cueva de la Mora

Ruta desde Navarredonda a la Cueva de la Mora

Horno de cal
Horno de cal
El horno de cal

Siendo el inicio de junio decidí salir bien pronto para que no me fastidiará el calor. Aun siendo las 8 de la mañana de un domingo los aldeanos más veteranos de Navarredonda paseaban sus gayatos y sus azadas.

Aparque estratégicamente en la plaza de la iglesia, al lado del bar y me dirigí hacia el este para encontrarme el inicio de la ruta. Empieza en una parque alborado de abetos y algún frutal donde se pueden ver las primeras señalizaciones de rutas de senderismo de la zona.

La ruta que sigo es la del horno de cal. Es una ascensión ligera donde el único inconveniente que me encuentro son unas terneras en medio de la pista con su manada vigilante. Es de esperar al pasar los típicos pasos canadienses de la zona. En este tramo paso muy despacio para no asustarnos, ni las terneras ni yo.

Una vez visitado el horno de cal, vuelvo atrás hasta un mojón que indica el camino a la Peña Venero donde me sumerjo en un bosque de robles.

Ascensión a la Peña de la Bolanca

Siendo temprano veo toda la actividad de la fauna de la zona, incluso un conejo paso muy cerca de mis pies, quizá me confundió con ganado.

Una vez en la cumbre de la primera peña ya se visualiza la segunda, la Peña de la Bolanca, que es la que alberga la Cueva de la Mora. Subo a lo alto de la peña para luego descender por el desfiladero en busca de la balma. Allí me encuentro tres majestuosos buitres leonados que abandonaron raudos los riscos al notar mi presencia.

Al tercer puro de roca que rodeé estaba la cavidad con orientación sur, y en su pie un espacio sombrío ideal para el almuerzo. Fue una pena cuando escalé hasta la balma, a nada que intentaba meterme al frescor de la cueva una nube de mosquitos me almorzaba a mí.

Desde la Cueva de la Mora
Panorámica desde la Cueva de la Mora
Entrada a la sima de la Mora
Entrada a la sima de la Mora
La cueva de leyenda accesible con conocimiento

Así que no pude asomarme dentro esta vez. Me quedo pendiente volver con arnés, cuerda, frontal y en invierno. Hay un buril bien clavado con una anilla para utilizar de reunión para el descenso al interior o incluso como ayuda para bajar. Quienes os aventuréis a entrar sabed que tiene una vertical de unos 7 metros o más, según me indicaron los parroquianos del bar de Navarredonda. Así que ya sabéis, cuerda estática, croll o puño o ambos o mucha fuerza en los brazos para subir a pulso.

Supongo que quienes leéis estas líneas sois responsables, pero por si llega hasta aquí algún cabra loca quiero recordar que es importante estar federado para incursiones técnicas.

Sierra Quilamas desde La Cueva de la Mora
Riscos con buitreras

Desastre a la vuelta de la Cueva de la Mora

La vuelta la quise hacer según me indicaba el usuario “Turismo Activa” en la ruta que seguí del wikiloc pero parece que con lo poco que ha llovido ha sido suficiente para que las escobas y los acebos ocultaran el sendero. Cuatro días después de la excursión aun me escuecen las piernas de cruzar la maleza con pantalones cortos. Estuve más de media hora luchando por salir de allí, eche de menos un machete.

Al final pude llegar al sendero y seguí hacia el oeste para afrontar la última subida, cerca del Pico de la Cueva. No es un entorno muy agradable, una pista al puro estilo de corta fuegos y con pino nuevo, sin sombra. Así que puede que lo mejor sea volver hacia atrás desde la Cueva para pasar por encima de las peñas e ir directamente al encuentro del sendero por arriba. Saltando así el mal trago del campo a través con las piernas descubiertas. Otro día os lo cuento.

Ya de bajada hacia Navarredonada no dejéis de pasar por las fuentes, es un desvío de unos pocos metros y con la calor es un gozo su agua fresca. Aunque no hay poza alguna ni llevaba bañador alguno, me pegue un refrescante chapuzón.

Mariposa en el bosque de robles

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