La Foradada del Montsià por el pantà dels coloms

Vistas desde la foradada

La Foradada del Montsià por el pantà dels coloms

                                 FICHA TÉCNICA

Recorrido: Pantà dels Coloms – La Foradada del Montsia
Distancia: 6,36 kilómetros
Circular: SI
Dificultad: Moderada
Tiempo total: 2 horas
Tiempo en movimiento: 1 horas 30 min
Cota máxima: 749 metros
Cota mínima: 258 metros
Desnivel acumulado: 547 metros
Recomendable con niños: No
Recomendable para inexpertos: No
Mejor época:Primavera y Otoño

Era una mañana de agosto que no podía dormir del calor y me lance al monte para refrescarme. Que mejor sitio que ir a la Foradada de la Sierra del Montsiá, el mirador de la desembocadura del Ebro. Salí alrededor de las 7 de la mañana cuando amanecía. Encontré obras justo en la entrada desde la nacional 340 que lleva al aparcamiento. Pude acceder mediante un pequeño desvío entre una nube de polvo.

Aparcamiento

Aparqué justo en el lugar donde ya no podía seguir con un turismo normal. Un vehículo todo terreno podría continuar un poco más pero no merece la pena porque a pie es un momento.

Desde este punto podía elegir dos caminos. Elegí el que lleva directo al Pantà de Coloms con el objetivo de llegar lo más recto posible a mi destino: La foradada. Este camino no es el más cómodo, en algunos puntos tuve que escalar. Desde la otra parte del Barranc de coloms sube un sendero que es el que suelen seguir los dominguetas, el aparcamiento es justo al lado del polígono de Sant Carles de la Ràpita.

Barranc dels Coloms
Amanece en el Barranc dels Coloms

Pantà dels coloms

Pantà dels Coloms del Montsià
Pantà dels Coloms del Montsià
Pantà dels Coloms seca
Interior del Pantà dels Coloms seco

Desde el aparcamiento, a 500 metros cuesta arriba, enseguida nos encontramos con el Pantà dels coloms (Pantano de los palomos). Un rincón escondido muy especial que recibe su nombre por estar ubicado en el Barranc dels Coloms.

Es una pequeña balsa acogida por una pared de piedra que recoge el agua que baja por el valle antes de formar el barranco. Una pena que haya recibido tanto ataques vandálicos de mediocres del splay. Seguramente esta balsa se utilizó para regar huertas en las antiguas fincas de la falda del Montsiá, donde no llegaba la canalización del Ebro.

Desde aquí ya enfilamos el sendero hacia arriba con la sorpresa de un paseo entre palmeras en medio del bosque de encinas. Buscamos la pared de piedra que debemos sortear por la vertiente sur-oeste.

Encontramos un cruce de caminos marcados con mojones. Ya podemos divisar el cuerno de Sant Carles de la Ràpita y todo el esplendor de los arrozales que rodean al Ebro en toda su desembocadura. Las fotos no le hacen justicia, por parte por el penoso fotógrafo y por parte porque es imposible que le hagan justicia.

La Foradada petita

Desde el cruce de caminos nos tenemos que dirigir hacia el oeste enfilando la montaña por la parte menos inclinada. Mojón trás mojón, llegamos a la Foradada Petita (Agujereada pequeña), nombre con la que le he bautizado yo mismo.

Hasta aquí el camino es factible para cualquiera que se lo proponga a pesar del desnivel. Además disfrutas todo el rato unas estupendas vistas de la costa mediterránea y el talud este de la Sierra del Montsiá. Pero atentos, a partir de este punto la dificultad aumenta y en ciertas partes hay que ascender escalando pequeñas paredes, lo que hace esta ruta implaticable para personas sin experiencia. No obstante, es fácil seguir el camino porque no dejan de haber hitos y señalizaciones con splay, esto segundo un poco guarro.

La Foradada petita
La Foradada petita

La Foradada petita es un capricho de la naturaleza que, al igual que la Foradada oficial, forma un puente de roca a base de la erosión de años y años de viento levantino.

Vistas al norte desde el Montsià
Vistas al norte desde el Montsià
La banya de Sant Carles desde la Foradada
La banya de Sant Carles desde la Foradada

La Foradada

Después de algunas escaladas de bajo grado, llegamos a una pared que está justo debajo de la Foradada. Tan solo debemos seguirla hacia el norte para llegar a una pequeña explanada. Allí encontramos un cartel que nos indica la altitud sobre el mar del lugar: 507 metros.

La Foradada - 507 metros
Llegada a la Foradada

El agujero en la montaña es un marco ideal para almorzar. Veremos los criaderos de mejillones de Sant Carles de la Ràpita y, si tenemos suerte, quizá nos deleite con su vuelo alguna águila perdicera o halcón.

En el lugar hay una cueva que no recomendamos que entréis aunque el acceso sea fácil. Más que nada porque es lugar de descanso de murciélagos que se está destrozando por el paso continuo de turistas.

El retorno

La vuelta elijo hacerla por el mismo sitio pero a una velocidad más elevada. Bajando a trote me planto de nuevo en el aparcamiento en cuestión de 30 minutos.

Me queda pendiente ir a la Torreta del Montsià, ya que he visto que es el punto más alto de la Sierra del Montsià. Esto no puede quedar pendiente, atentos a nuestro bitácora 😉

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