FICHA TÉCNICA

Recorrido: Nacimiento y Crestones del Río Castril
Identificación: Nacimiento del Río Castril
Distancia: 7,75 kilómetros
Circular: SI
Dificultad: Moderado
Tiempo total: 4 horas
Tiempo en movimiento: 2,5 horas
Cota máxima: 1.543 metros
Cota mínima: 1.163 metros
Desnivel máximo: 531 metros
Recomendable con niños: NO 
Recomendable para inexpertos: NO
Mejor época: Primavera y Otoño

Crestones calizos totalmente verticales, tejos milenarios, un río salvaje de alta montaña y alegrar tus ojos con la silueta majestuosa de cientos de buitres en vuelo y hasta algún quebrantahuesos.

El río Castril es uno de los más importantes ríos de alta montaña en las serranías de la Andalucía calcárea. Aunque en su entorno, la Sierra de Segura, no sea tal la excepcionalidad. Borosa, Aguamula, el falso Guadalquivir, río Madera, Guadalentín y Segura son otros similares.

Este tiene la singularidad de quedar en la cara sur que vierte aguas a la provincia de Granada, donde llega como afluente del auténtico río grande de Andalucía al que antes se llamó «Wadi al Kabir» y ahora se le conoce como Guadiana Menor.

Acceso

El acceso se realiza desde la carretera A-326 que une las localidades de Huéscar y Castril, tomando un desvío a la derecha unos 2,74 km tras pasar el poblado de Fátima. Te adentra en el valle del río que encontrarás inundado por el embalse del Portillo.

El camino te lleva al camping, y en el cruce hacia La Magdalena habrás de continuar sorteando el curso del río por el puente. Unos 3 km después te dejarán en el Cortijo del Nacimiento. Encontrarás una tubería metálica que conduce las aguas del río a una pequeña central hidroeléctrica.

Aquí comienza el recorrido a pie pudiendo contemplar una muestra de paredones rocosos descomunales y verticales como no encontrarás en apenas otros lugares.

La proporción belleza/esfuerzo es sumamente alta. La compañía fluvial a lo largo del recorrido pone hilo musical permanente. Ese tintinear de lluvia entre piedras que tanto nos gusta a los montañeros.

Aguas cristalinas, caudal sonoro y el encaje montañoso dan la sobriedad y solemnidad religiosa que se acumula en los templos más grandiosos.

Flora

El matorral que intenta proteger la regeneración natural del bosque autóctono tiene cualidades sobresalientes. Espinos, retamas, genistas, tomillos, cornicabras, y algún que otro arce y encina dispersos alientan a visitar la zona en otoño.

En un sin sentir se llega a la cerrada donde brotan las aguas del río entre las peñas. Los inmensos crestones rocosos captan agua de lluvia y nieve en su parte superior y la dejan salir a sus pies por el efecto de la erosión kárstica.

Admirado el enclave recomiendo continuar el camino para ascender por la preciosidad saxícola que es el Barranco de la Osa. El sendero serpentea a lo largo del mismo llevándote a los pies de un tejo milenario.

Poco más arriba, alcanzas pronto un collado. Empieza un vaivén de preciosas ondulaciones que recorren las cornisas de los crestones rocosos que has dejado atrás.

El matorral de montaña se transforma en almohadillas espinosas, enebros, sabinas y pinos salgareños. Un adornado púlpito sobre el que contemplarás las espectaculares panorámicas del valle y sobre las que vuelan cometas emplumadas con forma de buitre que abundan en la zona.

El territorio es uno de los más emblemáticos para el recién recuperado quebrantahuesos.

Llegados al Cortijo de La Puerca hay que estar atento para encontrar el sendero que te llevará de vuelta hasta el fondo del valle.

También es un recorrido sencillo y espectacular por su adaptación zigzagueante al paredón rocoso. Además, proporciona un mejor tacto del bosque natural. En verano, la solana es sofocante a mediodía, pero en otoño, ha de resultar espectacular.

Mil y un colores

Un seguro festival cromático protagonizado esencialmente por las cornicabras con el compás de quejigos, arces, majuelos, serbales y las oscuras encinas.

Un puente de 25 metros de longitud te devuelve al camino principal que te llevará de retorno al coche.

No olvides visitar el Salto de La Magdalena, en tu regreso, y la Cerrada de La Peña ya junto al casco urbano.

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Pastoreo estrellas, cultivo mariposas, construyo bosques. Trabajo dejar dinero en el Paraíso. Recorro el mundo, en la medida que puedo...oh!!! me dejan. Versos y abrazos
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Jose

Magnífica descripción como siempre de nuestro amigo Antonio. Os animo a visitar la Sierra de Castril en este recorrido y sobre todo después de un período de lluvias abundantes en el que podréis contemplar el Nacimiento del río en su gran esplendor.